Being a mom

«Y pum. De repente, te miras al espejo de un hospital, y no te reconoces. Ni a ti ni a tu cuerpo, que hace a penas 5 horas ha dado a luz a un bebé precioso que llevaste dentro ni más ni menos que 41+4 semanas. De fondo se oyen los besos de M a Leo, y el olor a hierro invade tus fosas nasales».

Ahora, después de unas semanas veo las cosas con perspectiva, con menos intensidad y más serenidad. Pero aún así, sigo alucinando con el cambio tan brutal que ha dado nuestra vida… Y sigo en una nube de amor infinito. En un post anterior me preguntaba si era posible querer tanto a alguien que todavía no había nacido… Hoy os puedo asegurar que sí y que todavía se puede querer más ❤️.

Era domingo por la mañana, 28 de febrero. Tenía monitores para controlar a Leo. Ese día llevaba una semana con contracciones bastante fuertes por las noches, pero que no acababan de desencadenar un trabajo de parto más activo. Eso implicaba una semana sin dormir bien, bueno sin dormir… Finalmente ingresamos a las 14:30. En el hospital estaba una conocida mía, que fue mi matrona en todo el parto. Y si os digo la verdad, menos mal… Me sentí más tranquila conociendo a alguien allí.


Al ver que Leo se lo tomaba con calma, me pusieron oxitocina para acelerar el parto, pero no fue hasta las 12 y algo de la noche que rompí la bolsa. En poco rato el dolor ya era insoportable y yo estaba agotada de tantas horas y tantos días con contracciones así que pedí epidural. A las 02:30 aproximadamente me la pusieron, aunque les costó mucho y no sé si hizo el efecto que debería. Tuve la gran suerte (y lo digo de corazón) de contar con un equipo de mujeres increíble. Aunque fue un parto largo, me sentí muy acompañada y respetada en todo momento. Ya os comenté que no tenía ninguna expectativa, iba tranquila y preparada para lo que fuera. Pero siendo honesta, no imaginaba tanta espera…  Hubo cero problemas en la dilatación, pero Leo no acababa de bajar y posicionarse para salir. Lo pasé mal las últimas horas, sí. Recuerdo las 4 de la madrugada ya con epidural, aunque yo notaba mucho dolor… Le pregunté a mi matrona cuánto quedaba… Me dijo: -A las 7 vuelvo a verte. Ella terminaba su turno a las 8h, y yo quería que estuviese conmigo en el expulsivo.  En ese momento pensé… ¿madre mía voy a aguantar 3 horas? M, que estuvo de 10 en todo momento me miró a los ojos y me dijo : -Tú puedes, intenta cerrar los ojos y descansar… queda lo más intenso. No sé de dónde cogí las fuerzas, pero le hice caso … Un poco antes de las 7 empezó la fiesta🙌🏼. Fue intensa… Tuve mucho dolor, y a Leo le costó bastante terminar de salir, pero finalmente todo fue bien,  sin complicaciones, sin instrumentación y con mucho cariño y apoyo. Leo estaba en mis brazos a las 7:40 de la mañana.

En el momento que vi a mi peque encima de mi, se me olvidaron las últimas 4 horas. Solamente podía decir «qué guapo es» y llorar sin parar.  Me sentí la persona más feliz del mundo, me sentí más orgullosa de mi misma que nunca. Miré a M y me volví a enamorar. Las horas siguientes en el hospital fueron muy intensas, llenas de controles, 0 descanso, batallas con la lactancia, amor de 3 y mucha emoción.

El postparto, y más bien las primeras semanas de vida de un peque son intensas a la par que maravillosas. Hormonas, inseguridades, mucho sueño, ensayo/error, lloros, pañales… Las nuestras han sido bastante movidas, no os voy a engañar. Y aunque estoy convencida de que M y yo lo estamos haciendo estupendamente, hay momentos en los que me ha invadido el miedo, la inseguridad y también la frustración.  Os hablo de frustración, porque aunque no queramos o no nos demos cuenta, creo que a veces idealizamos mucho el parto, el postparto, la lactancia, la maternidad…. Todo es MARAVILLOSO… Y Sí, es maravilloso, pero también es «JODIDO». 

Triste y feliz a la vez

En nuestro caso, tuvimos problemas con la lactancia materna ya en el hospital… Ojalá todo hubieran sido grietas o una mastitis… Por suerte todo tiene solución y nosotros ya la encontramos🙌🏼❤️.

Lo que puedo deciros después de mi experiencia es que es imprescindible tener un buen acompañamiento y fluir con lo que venga.

Nota para mi y todas las mamis y futuras mamis: 

Permítete el lujo de estar triste si las cosas no han salido como imaginabas. No es culpa de nadie, pero duele. Permítete el lujo de quedarte unos minutos más debajo de la ducha para disfrutar un poco más de un rato para ti, y no te sientas mal por estar agotada de maternar. Permítete el lujo de contestar a algunos comentarios, o sentirte molesta por cosas que te dicen los demás. Permítete el lujo de poner límites a lo que consideres… Al final solo vosotros estáis con el peque 24/7 y sabéis lo que queréis y lo que no. Permítete el lujo de dudar y de hacer lo que te salga del t***. Permítete quererte y también no reconocerte en el espejo… Tu vida ha cambiado por completo y necesitas tiempo. Permítete sentirte mal a veces y otras la mejor madre del mundo. Permítete no querer ver a alguna gente y en cambio abrazar a aquellas personas que saben decirte lo que necesitas…

Y disfruta de tu peque las 24/7. Abraza, mima, besa, coge en brazos… Haz lo que sientas y necesites. El tiempo vuela y la vida pasa tan deprisa… Exprime cada segundo con tu bebé ❤️.

Última foto de Leo dentro

Estoy/estamos más felices que nunca. Nos hemos adaptado muy bien los 3; ¡somos un gran equipo! Se nos van las horas mirando a Leo, y moviéndonos al ritmo de sus necesidades… Disfrutamos de cada segundo y atrapamos al vuelo cada pequeño momento… Se nos cae la baba, nos lo comemos a mimos y nos fundimos con cada uno de sus gestos.

Es mágico ir conociendo a un ser humano tan chiquitín. A Leo le encanta estar en todo, ya en la primera semana pone el cuello erguido y los ojos abiertos como platos para enterarse de todo y observar cada detalle de casa. Al principio no le gustaba nada el baño, pero últimamente lo goza de lo lindo.

Cuando se duerme hace caritas y sonríe. Cuando está nervioso se araña la cara y le encanta dormirse encima nuestro. Tiene muchísima fuerza, y a veces le cuesta coger el sueño durante el día. Le encanta la música y que le cantemos; se relaja un montón.

Y yo simplemente quiero recordar estos primeros días siendo tres. Recordar las sensaciones, las dudas y todo lo que estamos aprendiendo los unos de los otros. Alguien me dijo una vez, que ser madre era la experiencia más brutal que nunca iba a vivir, y os puedo asegurar que faltan palabras para describirlo.

Así que me encuentro haciendo cosas que nunca me hubiera imaginado… Vivo embobada amigos y mi galería de fotos va a petar un día de estos…

Y es cierto que estamos viviendo este sueño entre la pandemia y nos gustaría que la familia y amigos conociesen mucho más a Leo, pero también nos está dando tiempo de calma y de calidad en familia… No hay mal que por bien no venga, y nosotros atrapamos los buenos al vuelo🙌🏼.

Iris❤️

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